Los inventos del mago

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El primer misterio de Helenio Herrera es su fecha de nacimiento. Increíble pero cierto. Hay tres opciones: 10/4/1910, 17/4/1913 y 16/4/1916. Lo único claro es que el mago nació en Abril y en Buenos Aires.

Cuando llega al Inter en el verano de 1960, pulula por ahí un joven de 18 años, exageradamente alto y desgarbado para ser defensa (1,88 m) en una época en la que no se estilaban los "altos". El Inter lo tenía cedido a la Atalanta a pesar de que el mismísimo Giuseppe Meazza había dado buenos informes de él.

HH, que tenía un olfato inigualable para detectar cracks, y tras echarle un vistazo en un entrenamiento declaró a sus allegados: "será el pilar de mi equipo". El joven en cuestión era Giacinto Facchetti (Treviglio, Bergamo 18/7/1942) y como vaticinó HH no solo iba a ser un pilar, sino que se convertiría en leyenda, en historia viva del Inter en el campo y fuera de el.

Lo cierto es que Herrera, hombre de genio y actitudes resueltas, a su llegada a Milán prescindió sin ninguna manía de los hombres que no le interesaban -entre otros, el goleador argentino Angelillo-, se trajo a Luis Suárez del FC Barcelona y lo convirtió en el líder técnico y táctico, sacó de la cantera a Sandro Mazzola, hijo del inolvidable Valentino, fallecido en la catástrofe de Superga, se hizo con Mario Corso, un zurdo con un toque divino, ficho a un joven jugador brasileño llamado Jair da Costa y colocó al inteligentísimo Picchi tras la defensa convirtiéndolo en el hombre libre además de transformar a Facchetti en el primer lateral ofensivo del Calcio utilizándolo como rampa de lanzamiento para sus atacantes (*).

“Si hay otros jugadores que sorprenden, el rival se ve confundido. Nunca ningún defensor hizo tantos goles como Facchetti conmigo. Eso es porque nosotros lo teníamos todo estudiado” (HH).

(*) He buscado la fuente sin encontrarla y lamento no poderla citar. Hace tiempo leí en un genial artículo que la primera experiencia de Giacinto Facchetti en su posición de lateral izquierdo con desdoblamiento ofensivo, fue frustrante. El Inter pierde el partido y la actuación del futbolista fue poco menos que nefasta. Al terminar el partido, se encuentra hundido en la miseria en los vestuarios. Y se le acerca Herrera y lo felicita: “Usted se convertirá en un jugador histórico del Inter”, le dijo. Facchetti no da crédito. El tiempo lo hará.


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El mago recuerda su llegada al Inter:

“Lo encontré con una moral bajísima y con resultados indignos de un gran club. Puse entonces carteles en todo el vestuario como estos: El fútbol moderno es velocidad, juega veloz, corre veloz, piensa velozmente, marca y desmárcate con velocidad. Jugar con simplicidad es jugar rápidamente. Si juegas individualmente, juegas para el contrario; jugando colectivamente, juegas para ti. Clase y prestigio deben ser demostrados en cada partido. Durante un partido no te resignes nunca. Clase, preparación física y moral = títulos. Las cosas difíciles exigen tiempo, las cosas imposibles exigen mas tiempo”.

“Hacía jurar a los jugadores antes de los partidos con una mano sobre el balón. Mantengo también el abrazo entre ellos y a punto de saltar al campo les pido que piensen lo siguiente: yo voy a darlo todo y sé que tu también lo darás todo. Este instante es tan emocionante que los jugadores gritan: A por ellos, no podemos perder. Con los músculos a punto por el super precalentamiento al cual les someto y el cerebro lleno de sangre hirviendo, saltan al campo dispuestos a matar deportivamente. Una vez, un directivo del Inter dijo: Herrera piensa en el fútbol 30 horas cada día. No se equivocaba”.

Herrera necesitó dos temporadas (60-61 y 61-62) para proyectar al Inter a un primerísimo plano durante un lustro (desde la 1962-63 a la 1966-67) a pesar de que su sistema fue combatido desde muchos sectores. La realidad mostró que aquello era el primer paso para el fútbol de años posteriores. HH enseñó un nuevo camino basado en una fuerte defensa y en un vertiginoso contraataque, dos características del fútbol moderno y como además, contaba con hombres de extraordinario talento, consiguió una altísima efectividad que se tradujo en muchos éxitos.

De hecho, los rivales del Inter, en los primeros tiempos, se dejaban engañar por su juego y la primera víctima de importancia fue el Madrid en la final de la Copa de Europa de 1964 (1) disputada en Viena, implacablemente destruido por el contraataque imparable de Mazzola y Jair. HH, como ha hecho siempre, juzgó el partido a su manera: “A los veteranos del Madrid se les ha acabado la cuerda”. A partir de entonces, se empezó a temer al Inter y los contrarios tomaron sus medidas, que no fueron otras que copiar el sistema de juego del genial entrenador. Porque Helenio Herrera cambió la imagen del entrenador clásico y demostró siempre ambición, ideas claras y carácter. Estudiaba a todos los equipos y tomaba apuntes de todo. Convenció con la fuerza de la persuasión a sus hombres de que eran los mejores -son famosos sus carteles en los vestuarios y en las concentraciones alabando a sus jugadores y minimizando a los rivales- y además lo demostraba en el terreno de juego. Su concepto del fútbol: jugar a un toque, marcajes férreos y apertura del juego hacia los espacios libres.

(1) 27/5/1964: Sarti; Burgnich, Guarneri, Facchetti, Tagnin, Picchi, Jair, Mazzola, Milani, Suárez y Corso. Los goles los consiguieron Mazzola (2) y Milani. El Inter ganó 3-1.

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Ha sido el entrenador que cuidaba hasta el mínimo detalle de sus hombres. Impuso las concentraciones en el Inter cuando los jugadores estaban acostumbrados a tener fiesta el sábado por la noche, realizaba auténticas proezas viajeras para estudiar a sus rivales, preparaba los menús, vivía en estrecho contacto con el equipo médico del club para solucionar cualquier problema físico de los jugadores. Hasta hubo quien insinuó que drogaba a sus hombres, cuando la realidad era que la única droga que utilizaba HH era la psicología. Era capaz de convencer a jugadores vulgares de que eran fenómenos y estos rendían como tales. Fue un revolucionario con todas sus implicaciones positivas.
 
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Excelente, habíamos mencionado a Helenio Herrera en otro artículo tuyo si mal no recuerdo y comentaba el tema del catenaccio, palabra tan menospreciada por los que no saben en realidad cual era la verdadera naturaleza del estilo de juego.

Hoy catenaccio es sinónimo de anti-fútbol pero nada tiene de catenaccio la forma de juego que se etiqueta con esa palabra. Que bueno que hayas armado un artículo dedicado al tipo que mejor expresó ese estilo de juego.

En realidad, no se cuantas entradas necesitaré para acabar el tema. Se me ha convertido en una pelota y no le veo el final: aún estoy añadiendo cosas y voy improvisando
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Sobre el catenaccio necesitaríamos un foro entero para debatir. Es como una ideología. O la aceptas, o no.

Saludos.
 

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