El fantasma

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THE GHOST

John Anderson White nace en Musselburgh, Escocia, el 28 de Abril de 1937.
Huérfano de padre desde los seis años, se vio forzado a compaginar su afición por el fútbol con la necesidad de trabajar para amortiguar los gastos familiares y ayudar a su madre y a sus hermanos. Durante su etapa militar se dedica al cross, llegando a ser una figura local y consiguiendo premios que iban desde las veinte a las treinta libras. Era como un gamo, bajito, inquieto y tremendamente delgado.

Sus antecedentes futbolísticos hay que buscarlos en el Alloa Athletic (1955-1958) y en el Falkirk (1958-1959) al que llega tras desembolso de 4.000 libras de la época. White supo aprovechar la oportunidad que se le brindó para destacar: en su primera temporada con el Falkirk disputó 12 partidos y marcó 6 goles. En la siguiente debutó con la selección escocesa ante Grecia, marcando un gol.

En Octubre de 1959 compitió en Glasgow contra Inglaterra y su actuación llamó la atención de los técnicos ingleses. Poco después, John White firmaba contrato con el Tottenham Hotspur. Su manager, el mítico Billy Nicholson, consiguió por 22.000 libras el fichaje del espectacular interior del Falkirk. El capitán de los Spurs, Danny Blanchflower, al enterarse de la cantidad que se había pagado por el escocés exclamo: “Esto no es un traspaso. ¡Es un robo!”.

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Con mal pie entraba White en el Tottenham a pesar de que en su debut marca un gol en el campo del Sheffield Wednesday. El resto de la temporada 1959-60 se la pasa casi en blanco.
Desmoralizado por el trato de sus compañeros, se relaciona con la hija del preparador físico, Sandra Evans, con la que se casaría poco después.

Progresivamente, todo iba a cambiar. Las grandes estrellas spurs, Blanchflower, McKay, Smith y Cliff Jones le hicieron un sitio a su lado y White, por segunda vez, supo aprovechar la ocasión: en la campaña 1960-61 jugó 42 partidos entre Liga y Copa y marcó 13 goles. Su fama se disparó ayudada por sus brillantes actuaciones con la selección.

Realmente parecía frágil y tenía aspecto de todo, menos de jugador de fútbol. Solo que en sus piernas, huesudas y algo arqueadas, había electricidad. Ligero, audaz y vertical, White era un meteorito pegado al flanco. Su posición natural era la banda, pero sus movimientos eran tan rápidos e imprevisibles, que ningún defensa podía adivinar donde y cómo arrancaría hacia portería. Su peculiar estilo sirvió para que en su barrio se le conociera con un nombre de guerra cuya fama corrió como un reguero de pólvora. Le llamaron "The Ghost".

El capitán spur, Blanchflower se rindió al fin a John White: “Aparecía y desaparecía como y cuando quería. Era tan rápido que parecía imposible. Era como un fantasma. No podías verle, pero estaba ahí. Siempre estaba ahí.”

Las palabras de Blanchflower parecían una funesta premonición.

Del “Daily Record” escocés (11/10/2008):

En el viejo pub de Falkirk, junto a Glasgow, dos aficionados veteranos hablaban de fútbol. Solo coincidían en un par de cosas: el mejor delantero centro escocés había sido Denis Law, en eso estaban de acuerdo; el mejor medio de ataque, el pequeño John White. En eso también coincidían.

Denis Law, el punta rubio, fue tres veces el fichaje más caro del fútbol británico: por las 55 mil libras que le costó al Manchester City; por las 110 mil que una temporada después le llevaron al Torino y por las 115 mil que solo un año más tarde le devolvieron a Inglaterra para jugar en el United. Su fútbol imaginativo y poderoso era el complemento ideal para la magia de Best y la sabiduría de Bobby Charlton. Juntos les llamaban La Santísima Trinidad.

En la taberna de Falkirk, uno de los amigos se despidió, y un joven recién llegado de Londres que escuchaba la conversación siguió charlando con el veterano que se quedaba amarrado a la pinta de cerveza tibia. Le contó a su nuevo amigo que Law hizo 30 goles para Escocia, un récord que se mantiene solo igualado por Dalglish, nunca superado. Le dijo que el compinche de Denis en la selección era el menudo John White. "Escucha: White era un genio, hoy se estaría forrando. No la perdía nunca, y jugando en la media, tenía una habilidad diabólica para sorprender en diagonal por detrás de la defensa y golear. Por esa astucia para salir de la nada y plantarse ante el portero, le apodamos El Fantasma".

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Los Spurs 1960-61 campeones de Liga y Copa. John White es el segundo por la izquierda, sentado.

Jugó cinco temporadas en los Spurs, las mejores del Tottenham: fue cuarto en una, tercero dos veces, subcampeón otra, y en la 60-61 firmó el doblete. Hacía 10 goles por temporada y en la final de la Recopa le calzó dos al Atlético de Madrid que era el campeón vigente. El Fantasma White era un pasador fantástico y esas cosas fortalecen las parejas del fútbol. La suya era Denis Law, al que llenó de goles. Eran la esperanza de Escocia para el Mundial del 66 en Inglaterra. Law estaba tan en forma que en el 64 le dieron el Balón de Oro. Pero al final de esa temporada, John White decidió irse a jugar al golf. Era julio y White caminaba por el césped de Crews Hill para practicar su otra pasión deportiva. La tarde comenzó a oscurecerse, pero una tormenta de verano no asusta a un golfista escocés. Si truena que truene y si llueve ya escampará, pero olvídate de no acabar los 18 hoyos. Salvo que te parta un rayo. Y eso fue lo que pasó.

El mejor centrocampista escocés de la década, la joven estrella del Tottenham, fue destrozado por la fuerza de un rayo mientras jugaba al golf. "Ese maldito rayo acabó con la mitad de nuestra esperanza". El veterano narrador hizo un silencio y su joven escuchante le comentó al nuevo amigo así, como mirando a la jarra vacía: «Sabe: John White era mi padre». El viejo aficionado, se levantó de golpe, pagó lo de los dos y después de chocar sus cinco le explicó: «Me voy; tengo que llegar a casa para llamar a todos los amigos y contarles que acabo de estrecharle la mano al hijo de John White».


Solo un rayo pudo detenerlo. A los 27 años su carrera se encontraba en el momento de mayor esplendor. Triunfaba con el Tottenham, lideraba a la selección de Escocia y el Manchester United se preparaba para ficharlo, pero todo quedó fulminado durante el funesto 21 de julio de 1964.

White se encontraba jugando a golf entre amigos en Crew Hill. En mitad de la partida les sorprendió una violenta tormenta. Todos decidieron resguardecerse, menos White, quien se empeñó en acabar los 18 hoyos. 24 horas después fue hallado tendido junto a un árbol, con el anillo de boda fundido en el dedo. Le había matado un rayo.

Su fotografía, a modo de homenaje póstumo, ocupa un lugar privilegiado en el Hall of Fame del Fútbol Británico. Con la siguiente inscripción: "John White, fantasma y futbolista. 28 Abril 1937 a 21 Julio 1964." Los fans spurs mas de medio siglo después, no lo olvidan. Cada vez que hay tormenta sobre el estadio de White Hart Lane, los aficionados cantan y sonríen. Una tormenta en pleno partido tiene un significado muy especial. Y si asoma un rayo en mitad del cielo plomizo de Londres, la tribuna ruge. Se escucha un murmullo incesante. Y un anciano, sonriente, con los dientes mellados, grita al viento: "Hoy jugamos con doce. Acaba de llegar El Fantasma".


Fuentes:
Enciclopedia del Fútbol (1973) Ramón Melcón y Miguel Vidal.
EuroSport.com/Rubén Uría.
[email protected]
KF Kaiser Magazine
www.WorldSoccer.com
 

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